Cuando sentimos que el problema son los compañeros/as.

Una fuente de malestar emocional son las diferencias de opinión entre miembros docentes del mismo centro a la hora de tomar decisiones que, a la fuerza, son compartidas. La diferencia de opiniones y puntos de vista sobre un mismo hecho pueden llegar a provocar pérdidas de paciencia, irritación o sensación de que nos toman el pelo. Pensemos en los claustros, en las reuniones de ciclo…Esas reuniones que ponen al rojo vivo nuestros límites y que deseamos que se acaben…!Como deseamos que cierre la boca tal colega!

Pudiera ser, y no tengamos inconveniente en reconocerlo, que en realidad ponerse de acuerdo con los compañeros y compañeras lo vivamos como un mal que hay que soportar, casi un castigo con el que nos toca trabajar. Y mas que una consecuencia del trabajo en equipo, colaborar juntos puede llegar a ser una penitencia. Más que trabajar  en un único centro y en un solo equipo parece que, según nuestro caso, hubiese dos equipos competidores por un premio único. Por mucho que se hable del afán de colaborar juntos, la univocidad de criterios y el mirar todos a una sigue siendo una gran asignatura pendiente.  En el momento en que las valoraciones, calificaciones o distinciones entran en juego, también lo hace la envidia, el encubrimiento de la propia culpabilidad y la necesidad de ser importantes. La búsqueda del éxito propio es una de las fuentes de rivalidad más patentes en los equipos de trabajo, dentro y fuera del ámbito escolar. Llevamos el afán competitivo en los genes. Decimos que buscamos metas comunes cuando sólo sabemos defender lo que es propio, y cuando se nos dice que hemos sido poco eficaces, lo negamos como energúmenos y nos defendemos como condenados que van a ser decapitados. Conectamos inconscientemente con nuestra necesidad de ser reconocidos, nos viene a visitar la soberbia y entonces ya no soy yo, sino lo que quiero proteger de la identidad prestada en la que vivo.

Tememos el enfrentamiento. Confundimos hablar de puntos de vista divergentes con conflicto. Y no es un conflicto que queden patentes nuestras diferencias. Lo que es un conflicto es no comunicarse, no hablar y dejarnos llevar por nuestras proyecciones e impresiones no contrastadas con los demás.

Creemos que los demás la tienen tomada conmigo, a acrecentar la propia sensación de inutilidad (mi punto de vista no se tiene en cuenta), o a confabular en silencio contra la organización.

No existen comentarios inapropiados, sino oportunidades para mostrar las diferencias. A trabajar en equipo se aprende por confrontación. No busquemos la paz y la armonía como primera instancia; son consecuencias de tolerar la diferencia y no una condición indispensable para llegar a acuerdos.

CLAVES PARA ABORDAR EMOCIONES CON LOS COMPAÑEROS

1.- Se honesto con lo que sientes y quieres.

2.- Reconócelo y actúa en consecuencia, desapegándote de la opinión de los demás.

3.- Si, como consecuencia de tu argumentación ante otros colegas, percibes el conflicto, dale la bienvenida. Los mejores compañeros no tienen por qué ser los que no discuten, sino los que, a pesar de discutir, van mas allá de sus diferencias.

4.- Llegar a acuerdos es mostrar las diferencias; da a conocer tu punto de vista incluso a riesgo de que tengas la sensación de que no sirve para nada.

5.- Si tienes rabia al argumentar tu punto de vista, es porque te estás sintiendo cuestionado cuando lo expones. Nadie te cuestiona, eres tú el que duda. Prosigue tu argumentación.

6.- Se humilde en tu exposición (ni agresivo ni humillado). Habla en primera persona, expresando primero lo que sientes y luego lo que quieres.

7.- Nadie tiene por qué compartir lo que tú crees. Basta con que lo creas tú. No necesitas una mayoría absoluta para pensar lo que piensas.

8.- Se claro en tu relación con los compañeros, observa si guardas cosas escondidas o rencillas que luego te hacen decir lo que no quisieras o vengarte en silencio.

9.- Expresa tus necesidades sin temor a la crítica o a que se rían de ti. El autor de tus necesidades eres tú.

10.- Ceder es una razonable alternativa. Luego no se lo cobres a nadie.

11.- Hazte responsable de tus inseguridades y tus dudas sobre ti como docente. Observa si tienes la tendencia a proyectarlas en otros colegas en forma de rabia, crítica o desmotivación.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s